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 Capítulo 5 (traducido por Jade)

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Beauty
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MensajeTema: Capítulo 5 (traducido por Jade)   Mar Jul 07, 2009 12:44 pm


V

COSAS RARAS PASAN. TODO EL TIEMPO. QUI POR EJEMPLO: Conducir con los Leonard hacia Torrington (un gran pueblo, repleto de centros comerciales), y de un lado de la carretera está lloviendo a cantaros y en el otro lado el sol ha salido. O que tal esto: Papa al teléfono, reportando como ha conseguido un papel de asesino en este thriller policiaco de Mark Wahlberg porque el director de elenco lo recordé de la primaria. Y qué hay del día en el que la Srita. Brinker, bibliotecaria de Swoon, llego al trabajo vestida en este… vestido, rosa pastel, con este estampado de pequeños corazones entrelazados. Debe saberse que la Srita. Brinker, reina de los kaki – conocerla y verla casi diario como yo, su ferviente asistente sin salario, lo hacía – para entender que esto no era meramente monstruoso, pero muy, muy raro.

"¿Te sientes bien, querida?" ella me había sorprendido.

"¿Huh? ¡No! Quiero decir, claro, Srita. Brinker. Estoy bien"

"Eso espero." Su cara se contrajo. Una germafobica, la Srita. Brinker está siempre frotando sus manos con gel antibacterial. Ella tenía un chorro justo ahora, my afirmación de "bien" poco convincente. "Necesito que arregles la sección de niños, Candice. Tuvimos lectura esta mañana."

Hice como se me dijo, reflexionando como en el curso de un promedio, ordinario día, tantas cosas raras podían ocurrir – fenómenos meteorológicos, coincidencias improbables, estados de moda infastuosos – no podía ser difícil escardar lo raro de lo normal. Así que mi prima se había caído de un árbol y empezado a balbucear acerca de injusticia y venganza. Así que unos días después decidió que podía respirar debajo del agua… no, ¿Qué había dicho ella? Ella no necesitaba respirar. ¿Qué es tan raro de eso?
¿Y qué hay de los eventos posteriores esa tarde? Recibí un mensaje de Marsh, diciendo que una de sus yeguas había parido esa mañana, y que si quería ver al bebe. Por mensaje, me refiero a que llamo a la biblioteca y hablo con la Srita. Brinker, quien escribió una nota en un pedazo de papel. Las torres de telefonía celular son incompatibles con la campiña de Swoon, así que el servicio es pésimo, y los mensajes de texto, olvídalo. Aun así, re4cibi el mensaje. ¿Qué si quería ver un caballo recién nacido, tan exótico para mí como un dragón recién nacido? Demonios skippy si quería.

"Marsh tiene un nuevo bebe caballo," le dije a Pen cuando se apareció por la biblioteca.
"¿Si? ¿Y?" fallo en compartir mi entusiasmo.

"Pen, vamos," le rogué. "Un caballo bebe. Nunca he visto un caballo bebe antes. Tenemos que ir."

Ella me miro como si le hubiera pedido un aventón a Bhopal para atestiguar la develación de una mota de polvo. "No me di cuenta que era el abogado de la Fundación de Aire Fresco," dijo ella. Lo que era bastante mordaz para Pen. "¿Qué sigue, Dice? ¿El zoológico de mascotas?"

"Pen, ¿pase o no dos horas en una tienda contigo en Torrington Commons mientras te probabas quince pares de jeans?" contrarreste. "Dos horas, una tienda, quince pares de jeans – has tus cálculos."

Se enredo con el disco del radio. "Lo hiciste, lo hiciste," concedió ella. "Es solo… realmente odio ir con Marsh."

Asumí esto como un síntoma del síndrome del mocoso malcriado. Marsh no era rica, y su casa no era la clase de palacio bien acomodado que la gente de Swoon daba por hecho. Su madre se esforzaba en una oficina en Torrington todos los días, mientras que su padre estaba "deshabilitado". Lo que fuera esta "deshabilitad," no lo impedía de correr un pequeño caballo en su propiedad al final de Stag Flank Road en lo que nadie llamaba los suburbios de Swoon. "Oh, vamos," la persuadí. "No nos quedaremos mucho. Solo un rápido hola al bebe caballito, y estaremos fuera de ahí. ¿Por favor?"

Una persona compasiva, Pen cedió. Marsh nos saludo con un cepillo de limpieza. "Háganme un favor u esperen en mi cuarto." Dijo ella. "Terminare en un minuto."

El olor a amonio no persiguió a Pen y a mí a través del recibidor. Teníamos un servicio de limpieza en Daisy Lane dos veces por mes, pero yo mantenía las apariencias mientras tanto, así que sabía que había habido avances en la limpieza del hogar desde la invención del cepillo de limpieza. Pero tal vez a Marsh le gustaba agacharse en ese raido linóleum. De hecho, su cuarto estaba espectacularmente ordenado, no había mucho entre los knickknakcs junto a los listones de shows equinos. Sus dos hermanas menores, Charlotte y Willa, compartían el cuarto frente al de Marsh – ellas echaron una mirada, maullaron hola, y regresaron a sus asuntos de niñas pequeñas. Pen estaba posada en la cama de Marsh, organizando impacientemente su bolso, cuando Marsh entro, ahumadas semilunas de fatiga debajo de sus ojos.

"¿Estás bien?" pregunte.

Pen levanto la mirada de sus pertenencias portables. "En serio, Marsh, estas calentando a la muerte." Era una expresión que usaba Tía Lainie. Respecto a mí, en ocasiones.

"Yo también te quiero, Pen," dijo Marsh con una pálida sonrisa maligna. Después suspiro. "Estoy frita. La yegua tardo una eternidad en parir, y luego, ya sabes, con mis tareas y mi trabajo y todo."

Yo estaba incrédula. "Espera - ¿Estuviste ahí? ¿Cuándo dio a luz?"

"Oh, lo he hecho un montón de veces." Marsh intento disfrazarlo pero ni pudo esconder por completo su orgullo. "Vamos a verlo, chicas. Es absolutamente hermoso." Llamo a sus hermanas, "Voy a los establos por unos minutos. Char, estas a cargo."

"Desearía haber sabido que haríamos esto," Pen perreo. "Me hubiera cambiado los zapatos. Luego de nuevo no creo tener un par de zapatos que quiera cubrir con popo de caballo."

Pen calzaba unas de esas sandalias para piernas interminables hechas bajo los estampados faldas para niñas y sus madres de Lilly Pulitzer instituida aquí en la Constitución del Estado. Avanzando a zancadas por el patio, sus caderas no podía más que cambiar de derecha a izquierda. La blusa que usaba era de un delgado algodón blanco, simple pero femenina. Yo no me preocupaba en ensuciar mis Cons y mis jeans, concentrada como estaba en ver al potro.

Primero teníamos que pasar a Douglas Marshall. "¿Papa? ¿Estoy aquí con un par de amigas… Okay?" anuncio Marsh. La esencia en los establos era fuerte – sudor, sal, cuero, y paja, y estiércol de caballo, claro, el cual olía mas limpio que su variante humana, creo que por que los caballos no comen Doritos. Aun así, esperaba que Pen arrugara su nariz y berreara un poco más, pero de hecho pareció agradarle. Se paro con las piernas ligeramente separadas, manos en la cadera. Y luego giro su cabeza alrededor, y como ella lo hacía, algunos de los cabellos hicieron lo mismo.

Douglas Marshall emergió de una casilla. Era un hombre escueto, pero en metal de la hebilla de su cinturón estaba escondida debajo de un bulto. Un golpeaesposas, pensé. Así es como llamas a aquellas camisetas interiores ceñidas, sin mangas como la que el usaba, pero tome ese desagradable termino, lo que parecía indicar realmente en su caso. Se quito su gorra de los Patriotas para exponer unas entradas, mostrando su frente con su brazo, y remplazando su gorra. No podías hacer más que preguntarte que había visto la mama de Marsh e el – ella siendo tan ordenada y cuidadosa en sus trajes de secretaria y blusas de sastre. "¿Terminaste en la cocina?" pregunto él.

"Claro, papa," dijo Marsh, encontrándose con sus ojos, luego retirándolos. "La lavandería esta toda hecha, también."

"¿Qué hay de las niñas?"


Última edición por Beauty el Mar Jul 07, 2009 12:54 pm, editado 1 vez
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Beauty
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MensajeTema: Re: Capítulo 5 (traducido por Jade)   Mar Jul 07, 2009 12:53 pm

"Ellas limpiaron el baño, y ahora están jugando con sus muñecas de papel."
El Sr. Marshall gruño. "Más vale que no estén haciendo un desastre."
¿Qué era lo que este hombre tenía, hijas o mucamas?
Finalmente se digno a percatarse de Pen y de mi, su boca curvándose como un trozo de alambre – asumí que eso era una sonrisa. "Así que creo que ustedes niñas quieren ver al potro."
Niñas, pensé. Yo podría.
"Hola, Sr. Marshall," dijo Pen.
Yo dije hola, también, silenciosamente, examinando mis zapatos.
"Bueno, Penny Leonard." La boca de alambre del Sr. Marshall se retorció en algo mas retorcido. "Oh, pero es Pen, estos días. No eres una visión." El miro a Pen – demasiado, pensé – y luego me miro a mí, sus ojos creciendo con sucia sospecha. "¿Quién eres?"
"Ellas es Candice," dijo Marsh.
"Ella es mi prima, "dijo Pen, al mismo tiempo.
¿Que se suponía que debía decir – "Nos hemos conocido"?
"¿Candice, huh? Nunca había escuchado un nombre como ese."
Bueno saber que estaba expandiendo sus horizontes.
"Bueno, ¿Tienes un apodo como el resto de las niñas?"
"Si… señor." Me sentí diminuta. "Soy Dice."
"¿En serio? Espera, ahora, ¿Ya habías estado aquí, no es así?" hizo bizcos. "Tú eres la de Nueva York."
"Si, señor, yo… yo vivo aquí ahora." ¿Por qué le estaba dando a este cretino mis datos personales? ¿Ahora le haría una invitación a tomar te?
El Sr. Marshall cruzo sus brazos. "Tengo unos dados ("dice" en ingles) de felpa en el retrovisor de mi camioneta". El giro del cable se contorsiono más. Claramente encontró esto ingenioso. Puede sentir mi cabello erizarse en ese instante. "Vayan y vean, entonces," dijo él, pero tomo rápidamente el brazo de Marsh y la detuvo. "Solo se rápida, niña. Tu ma está llegando más tarde desde que ese delincuente imbécil para el que trabaja no puede limpiarse su propio trasero, como siempre. Eso te coloca para la cena, y me refiere a que quiero una cena de hombre, no mas Rice-A-Roni."
El extraño estaba rogando por una horca de traqueotomía, pero Marsh solo respondió con un asentimiento tenso, y su padre el dejo. Silenciosamente, después, nos acercamos a la casilla donde la yegua cuidaba de su bebe. Era impresionante. Ni doce horas de edad y ya estaba de pie, con la crin y la cola y todo. Madre e hijo combinaban, ambos con el brillo café del cascaron de una nuez.
"Hey Brandy… hey, mama-mama," Marsh canturreo su confortante canción. Ella alcanzo a acariciar la nariz del caballo, y el animal relincho gentilmente. Luego el bebe hecho una ojeada como diciendo, "¡Hey! ¡Mírenme!" y un espontaneo "¡awwww!"Emano de mí. Tenía los ojos como ciruelas negras húmedas, pestañas que una supermodelo envidiaría, y una macha blanca en forma de diamante en el hocico. Movió sus labios de goma hacia nosotras, después volvió la espalda hacia su madre.
Me moría por acercarme, por tocarlos, pero me hacían sentir extrañamente tímida. Pen, sin embargo, que apenas había contenido su irritación antes, se aproxima para pararse al otro lado de la gran bestia. Coloco su mejilla contra el curveado musculo del cuello de la yegua. Ojos medio cerrados, ella procedió a susurrar, lo que me hizo sonreír – Pen se convirtió en susurrador de caballos. Era un lado de mi prima, que no había visto antes. Nunca pensé en ella como una persona de animales; hacia poco con Peanut y Popcorn, los dos perros de los Leonard. Aun Pen estaba hechizada en el establo. Ella incluso fue tan lejos como a posar sus labios en el escondrijo de la yegua.
"Vamos, Dice," Marsh hizo señas. "Brandy es toda miel ahora. Puedes acariciarla."
Yo quería; realmente quería. Aun sentí… no puedo explicarlo, de alguna manera no valía la pena.
"Tal vez „Dados de Felpa‟ tiene miedo a los caballos"
La áspera, burlona voz detrás de mi extirpó el milagro del momento.
"Los citadinos tienen miedo de los caballos," dijo el Sr. Marshall. "Judíos, especialmente. Nunca vi un judío en un caballo." El arrojo la palabras como si le quemaran la boca, después puso una mano en mi hombro. "¿Eres judía, verdad, Dados de Felpa?"
Sentí como si me hubieran golpeado. Tenía que confrontar a este ignorante, pero está fundida en el lugar, horrorizada.
Me tomaría toda mi voluntad girarme, quitarme esa mugrosa pata, y mientras lo veía convocarse, Pen se levanto lentamente de la yegua.
Giro su cabeza. Sonrió abiertamente. "Es tan listo, Sr. Marshall," dijo ella, caminando hacia él, ese meneo de cadera caminando en esas interminables piernas. "Realmente conoce a la gente."
Su mano se resbalo de mi hombro, y mientras Pen me pasaba, finalmente pude girar. Brevemente nuestros ojos se encontraron. Los suyos negros como los del potro, sostenían diferentes especies de brillo.
"Y los llama como lo que parecen," dijo Pen una dulzura corrosiva. "Esa es una de las cosas que admiro de usted."
Mientras Pen continuaba viniendo, solo podía imaginar la amenaza en su cara que hacia el cable del Sr. Marshall se tensara, y se aflojara. Ella poso una mano en el pecho del hombre. El se tambaleo un paso hacia atrás. Ella lo sostuvo a la distancia de un brazo por un momento, su cabeza en ese entretenido ángulo. El Sr. Marshall hizo un sonido, la mezcla de confusión, objeción, y sumisión. Como un gemido. Tipo una plegaria. Y Pen tomo otro paso al frente. Y otro. Todo el tiempo ella continuaba con los tóxicos halagos, apuntalándolo como con alfileres, hasta que el grotesco tango los llevo a la casilla frente a la de la yegua.
Un ruidoso, agitado sonido vino de ahí, y el pisotear de pesuñas. Marsh estaba junto a mi; ella exhalo el nombre, "¡Black Jack!" juntas no acercamos para ver al gran garañón corcovear y patear. EL Sr. Marshall mostraba frustración y miedo. Estaba atrapado – paredes de tablones de madera, un caballo pateando a si derecha y algo tal vez más peligroso viniendo hacia él.
"Me parece como lo pensé que no eres tan bueno con los caballos como lo eres con las personas, Douglas Marshall," declaro Pen. Y todo vino a mí el mismo tiempo cuando por fin olí los caballos.
Con un dedo cuidadosamente manicurado, ella empujo al despectivo intolerante, y él se tambaleo hacia atrás contra la casilla, manos frente a su cara. La gorra de los Patriotas fue derribada. "Yo sé un poco de bestias," la persona dentro de Pen estallo fastuosamente. "Pero me da la impresión que esta mas bien agitado. Tal vez debería mejor que te quedaras bien quieto, y muy silencioso, hasta que se calme."
Luego ella giro en sus talones y salió de la casilla. "Gracias por recibirnos, Marsh," dijo serenamente, batiendo sus pestañas sobre los ojos azules. "Pero vamos, Dice, tenemos que irnos. My mami está haciendo un verdadero trifle ingles como postre esta noche. Y no queremos perdernos eso."
Mientras en la casilla Black Jack golpeaba con una furia imparable.


fIN
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