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 Capítulo 5 (Traducido por Anaid)

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Beauty
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MensajeTema: Capítulo 5 (Traducido por Anaid)   Miér Jun 17, 2009 11:56 pm

5 MIRANDA NO SE PODÍA MOVER. Era como si cada músculo se hubiera congelado en su lugar y su mente se puso completamente en blanco.

Ella sintió su escrutinio, sintió su propia confusión, un interminable silencio—pero no fue hasta que la puerta mosquitera se abrió cuando ella finalmente fue capaz de levantarse torpemente del sillón.



-“¡Aquí están!” con una fuerte risa, la tía Teeta entró rápidamente, sus rechonchos brazos se abrieron ampliamente, sus ojos azules resplandeciendo. “No vi tu camioneta afuera, Etienne! Temía que no tuvieras tiempo de venir hoy.”



¿Etienne? Miranda le lanzó una asustada mirada, justo cuando la tía Teeta lo alzaba en un abrazo. ¿Qué los chicos de su clase no habían estado hablando de alguien llamado Etienne?

-“Hey, señorita Teeta,” él dijo. “Mi tío Frank me la pidió prestada—el pasara a recogerme en un minuto.”

Él aun no había sonreído, Miranda lo notó, pero a él no había parecido importarle la entusiasta muestra de afecto de la tía Teeta.

-“De acuerdo, cuéntame.” Dejándolo, la tía Teeta miro esperanzadamente el aire acondicionado. “¿Puedes repararlo—una vez más?”

-“Sabes que puedo.”



Otro abrazo. Otra risa. Así siempre era con la tía Teeta. Los brazos siempre abiertos para abrazar a cualquiera que estuviera a la vista, y esa enorme, cálida, contagiosa risa que cualquiera que la escuchaba, reía con ella.



Excepto Miranda, que no tenía muchas ganas de reírse.



-“¿Qué te pareció mi reparador?” la tía Teeta la saludó, acercando a Miranda más cerca de ella. “¿No es un genio?” Miranda solo asintió.

-“No estaba segura si tu mamá te avisó que vendría,” la tía Teeta continuó. “Pero veo que ustedes ya se han conocido.”

El chico Reparatodo contesto suavemente. “Nosotros corrimos el uno hacia el otro.”

-“Bueno, eso me alegra. Etienne, ella es mi sobrina, Miranda. ¿No estaba exagerando, verdad? ¿Acerca de lo bonita que era?”

-“No madame, no estaba exagerando.”

Con un silencioso gemido, Miranda miró largamente hacia la puerta mientras su tía andaba alrededor del cuarto.

-“Y Miranda, el es Etienne Boucher. Estoy sorprendida que no se conocieran en la escuela.”

-“He estado trabajando los últimos días,” dijo Etienne.

-“Es uno de eso programas especiales, Miranda.” La voz de la tía Teeta disminuyó como si contara un gran secreto. “El va a la escuela la mitad del tiempo, y el resto del tiempo trabaja. Y aun así se las arregla para encantar a todas las damas del pueblo.”



Por vez primera, Etienne casi pareció avergonzado.

-“Y a mí tambien, pero él es bueno en eso—lo he visto.” Guiñándole un ojo a Miranda la tía Teeta parecía inexpresiva. “Él te lo demostrará –no puedes juzgar a un grasiento y viejo libro por su apariencia.”

Explotando en risas, ella le dio a Etienne un último abrazo, y se dirigió a la salida. “Tengo algunas casas que mostrar esta tarde,” dijo sobre su hombro. “Pero la puerta está abierta, hay té frío y pay de nuez. Ya saben dónde encontrarlo.”

-“Gracias.” Etienne levantó el aire acondicionado hacia sus brazos. “Tal vez en otra ocasión.”

-“Cuando quieras, cariño. Sabes que siempre eres bienvenido. Oh, y acerca del calor aquí…”

-“Me aseguraré de que el tío Frank traiga un aire acondicionado y lo haga funcionar. Lo podrán usar hasta que éste sea reparado.”

-“¡Cariño, eres mi héroe del día!”

-“Espere –la acompañaré a la salida.”



Miranda solo pudo quedarse parada y observarlos salir. No podía creerlo. “¿Y qué hay de los gritos?”Él había dicho. Y ahora actuaba como si nada hubiera pasado. Él la había aturdido por completo, y ahora se marchaba. “¿Los escuchaste tambien?”

Ella fue tras él, pero de repente notó la hora. Los chicos de su clase pasarían en cualquier momento por ella, y no estaba para nada lista.

Demonios. ¿Por qué acepte estudiar con ellos? Nunca se podía concentrar. Nunca había tenido buenas ideas. No ahora. No después de lo que hoy le había pasado, no después de lo que Etienne le dijo.

¿Quién es este chico?



Ella apenas pudo cambiarse de ropa antes de que un clackson sonara desde el jardín de entrada, enviándola a regañadientes hacia abajo.



-“Hey!” Parker exclamó. “Una mujer que está a tiempo. ¿Prestaste atención, Ash?”



Parker se sentó detrás del volante de un brillante convertible rojo—un BMW, Miranda lo reconoció a la primera—con Ashley encorvada junto a él y Roo fumando un cigarro en el asiento trasero. Etienne se recostaba sobre el auto, cabizbajo, de brazos cruzados en la puerta de Parker. Mientras Miranda se acercaba, el alcanzó casualmente el cigarro de Roo, dio una calada, y se lo devolvió. Gage no estaba por ningún lado.



-“Atrapa-mosquitos.” Rápidamente, Roo miraba las piernas desnudas de Miranda. “Debiste traer jeans.”

-“Sus shorts están bien.” Ashley argumentó. “Yo traje repelente.”



Roo se había puesto más maquillaje, Miranda se dio cuenta—más negro alrededor de los ojos, un negro contorno en los labios—y el cabello negro con sus morados mechones estaba agarrado en un extraño, y retorcido moño en lo alto de su cabeza. Miranda trató de no mirarla, pero no pudo. Mientras Roo se arrimaba para hacerle espacio, Miranda se topó con los exóticos ojos de la chica—su pálido color de un suave verde ahumado. Pesados ojos, desalentados en su audacia y al mismo tiempo distantes, casi soñadores. Era inquietante mirar esos ojos. Miranda se preguntaba si eran así de inquietantes para todos.



“—veremos que estés ahí!”

Asustada, Miranda se dio cuenta de que Ashley hablaba con Etienne, quien se alejó del coche. En el segundo siguiente, Parker encendió el motor y se lanzó a la carretera, haciendo la conversación imposible.

-“! Por el amor de Dios Parker, disminuye la velocidad!”

El BMW desaceleró ligeramente en el velocímetro. Parker se reía ante la mirada de Ashley.

-“Deja de lucirte,” lo regañó y después torno su atención a Miranda. “No sé cuánto conoces de St. Yvette, pero creo que te agradara The Falls. Está fuera del pueblo, así que la gente parece olvidar que existe.”

-“Yo no.” Roo contestó. “Yo voy muy seguido.”

-“Y por eso a veces nos olvidamos de ti, tambien.” Parker dijo en voz alta. “Así que esto irá bien.”Determinada, Ashley continúo. “Difícilmente, habrá alguien ahí. Es por eso que nos gusta tanto.”

-“Bueno, eso y el venenoso pantano. Y el hombre come-serpientes marinas. No te olvides de él. En el espejo retrovisor los ojos de Parker se ensancharon dramáticamente. “Y después, un día…la nueva chica del pueblo visitó The Falls con sus amigos.” Su voz fue más profunda como de película de terror. “Y nunca más la volvieron a ver.”

-“Parker podrías detenerte. Esto no es divertido.”

Aunque Parker se estaba riendo, Miranda tampoco pensaba que fuera divertido—especialmente desde que sospechaba que ellos trataban de atemorizarla. No que haya dejado de sospechar—no después del molesto comentario de Etienne – pero aun así, ¿qué sabia ella de estos chicos? ¿Qué sabia acerca de Etienne?

Sus pensamientos se volvieron más oscuros y ansiosos. Su mamá había dicho que estarían seguras en St. Yvette; que sus vidas volverían a la normalidad. Pero eso fue antes de saber acerca del abuelo, antes de escuchar esa voz y esos gritos por la noche—



-“…The Falls, Ashley seguía explicando. “Están más cerca del agua de lo que deberían. Desearía que lo repararan para que no haya inundaciones.”

Esta vez Miranda hizo lo mejor que pudo para concentrarse. “Entonces, ¿es como una cascada?”

-“No,” Roo exhaló una bocanada de humo. “Es como un cementerio.”

-“¿Un cementerio de verdad?”

-“Te dije que esta era una mala idea,” tomando una última calada, Roo tiro el cigarro. “Te dije que la asustaría mucho.”

-“Yo no dije que estaba asustada. Solo te pregunté si era un cementerio de verdad.”

-“En realidad es un parque y cementerio”, Ashley comenzó a explicarle, pero Roo la cortó.

-“Aquí se libró una gran batalla durante la Guerra Civil. Y después, había cientos de soldados Yankee muertos que no podían ser identificados. Así que cuando nadie reclamó sus cuerpos, el pueblo les construyó un cementerio.” Hizo una pausa, y se mordió una pequeña uña barnizada de negro. “Originalmente se llamaba el Sitio de Unión de los Caídos. Pero al pasar los años se redujo el nombre a The Falls.”]
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MensajeTema: Re: Capítulo 5 (Traducido por Anaid)   Miér Jun 17, 2009 11:58 pm

-“¡Y ahí está la ironía!” Parker sonrió abiertamente. “Porque como todos sabemos, no fue la Unión la que termino cayendo.”

Enderezándose en el asiento Roo inclinó el espejo retrovisor para que la cara de Parker desapareciera de su vista. Y él calmadamente lo volvió a acomodar.



-“Hay muchas cosas sobre la Guerra Civil aquí en St. Yvette,” Ashley dijo. “Especialmente en la Brickway. ¿Sabías que todo lo que hay en la Brickway tiene más de 200 años de antigüedad?”

Miranda se quito el pelo de los ojos debido al viento. “Creo que la tía Teeta menciono algo sobre eso.”



La tía Teeta había mencionado muchas cosas acerca de St. Yvette, pero Miranda le había prestado muy poca atención. Nunca había estado interesada en la historia—no de dónde había vivido antes, ni de ningún lugar. Pero una cosa aprendió durante el corto tiempo que había estado aquí, era que la gente del pueblo era muy orgullosa y protectora con su historia. Y nunca parecían cansarse de hablar de ella.



-“El Brickway va en un cirulo,” Ashley explicaba. “Como una milla de largo desde que empieza hasta que termina, con—¿cuántos edificios?” Miró a Roo, pero sin obtener ayuda, comenzó a adivinar. “¿Quince? ¿Veinte?”

Miranda hizo un esfuerzo enorme por ser cortes. “Todo lo que se, es que es una calle hecha de ladrillos y esta a un bloque de distancia de la casa de mi tía Teeta.”

-“Oh, es cierto.” Ashley recordó. “¡La casa Hayes, es el hogar de tu familia! Bueno, no se encuentra exactamente en el Brickway, pero sigue siendo considerada para de la historia del distrito. Tenemos un lindo museo aquí,-- es manejado por la Sociedad de Historia. Y tiene guías, folletos y toda clase de información. Y Roo y yo estábamos pensando—“

-“Tú estabas pensando,” Roo la corrigió, aunque Ashley la ignoró.

-“—estábamos pensando que el Brickway sería el lugar perfecto para la Caminata Fantasma.”

-“No es mi—“Miranda comenzó de nuevo, pero Ashley no se detuvo.

-“Así que si cada uno de nosotros escoge algunos edificios e investiga sobre ellos, estoy segura que encontraremos cientos de historias tenebrosas, ¿no creen?”

-“The Falls se supone que está encantado,” Roo dijo, aunque no podía sonar mas indiferente al hablar de ello.

-“Eso es demasiado folklore,” Parker añadió. “¿Alguno de ustedes ha visto un fantasma en todas las veces que hemos estado aquí?”

-“No todos los cuerpos en The Falls fueron enterrados en tumbas.” Roo explico. “Cientos de soldados de la Unión fueron arrojados a tumbas comunitarias o improvisadas—y sin contar con los que acabaron en el canal. De seguro debió haber cientos que nunca fueron encontrados. Es decir, no pudieron haber recogido a todos los caídos de los alrededores.”

-“Así que ten cuidado Miranda,” Parker le advirtió. “Podrías escuchar cientos de pequeños pies fantasmas marchando en los alrededores.”

-“¡Ewwww!” Ashley retrocedió alarmada.

-“No te preocupes,” Parker la tranquilizó. “Es por eso que siempre traemos a Roo. Para espantar cosas espeluznantes.”

Roo le lanzó una mirada. “Entonces, ¿por qué sigues aquí?”

Sin previo aviso el coche giró bruscamente hacia una vereda. Mientras las chicas gritaban, Parker volvió el coche al curso y pareció bastante satisfecho consigo mismo.

-“¡Podrías dejar de hacer eso!” Ashley estaba furiosa. “¡Te odio cuando haces eso! ¡No te das cuenta de lo peligroso que es!”

-“Oh no, Parker. Hazlo otra vez por favor.”Roo miraba fijamente hacia el cielo. “Amo la sensación de volar por los aires y estamparme en un árbol.”

Parker no parecía para nada arrepentido. “Como estaba diciendo…”

-“Haz dicho suficiente. Ahora deja de ser un idiota, y mantén tus ojos en el camino.” Aun visiblemente temblando, Ashley se giró hacia el asiento trasero. “The Falls ha vendió decayendo. No es el lugar lindo que solía ser. Ni de cerca a como luce el cementerio de los Confederados en el pueblo.”

Roo torció el gesto. “Es difícil de creer que el parque Rebel alguna vez fue un campo de batalla. Todas esas muertes y sufrimiento.”

-“Pensé que te gustaban las muertes y el sufrimiento,” Parker replicó. “Es decir, siempre pareces como la muerte y el sufrimiento.”

-“¡Parker, fíjate por dónde vas!” la voz de Ashley se volvió un chillido. “¡Por el amor de Dios!”

Mientras el velocímetro disminuía de nuevo, Miranda cerró los ojos y se aferró al borde de su asiento.”Entonces, ¿el parque Rebel, el que está detrás de la casa Hayes, era el campo de batalla?”

-“No estoy segura,” Ashley lo consideró un momento. “Es decir, fue una gran batalla. Así que probablemente el parque solo fue parte del campo de batalla.”

Una vez más, Parker miró por el espejo retrovisor. “Tiempo atrás, toda esta área eran tierras de labranza, bosques y pantanos. Ahí fue donde se libraron la mayoría de las batallas. El pueblo estaba muy solo y principalmente la armada de la Unión usaba los terrenos como bases militares.”

-“La mamá de Parker trabaja en la Sociedad Histórica.” Roo le explicó a Miranda. “El realmente no es tan inteligente.”

Aunque Miranda había abierto los ojos de nuevo, se sintió distraída. Algo estaba tirando de las esquinas de su mente, algo vagamente familiar que no podía identificar.



“—matanza” una voz dijo.

Miranda brincó del asiento. Miró a Roo, quien tambien la estaba mirando vagamente.

-“La batalla de St. Yvette fue una completa matanza,” Roo repitió. “Los Confederados nunca tuvieron una oportunidad. Puedes leer acerca de ello—todas las historias son igual de espantosas.”

Parker se estremeció. “¿Podrías decir ahora que ella no está espantada?”

-“Había demasiado humo, era como de noche. Ellos no podían ver la luz del sol.”

-“Pistolas y cañones,” Parker aclaró, mientras Ashley les lanzaba suplicantes miradas.



Sintiéndose más ansiosa a cada minuto, Miranda hizo lo mejor que pudo para ocultarla. Los ojos de Roo aun estaban fijos en los de ella, mirándola con una valiente y firme mirada. Casi como si ella sintiera su repentina vulnerabilidad.



-“Decían que el aire era húmedo.” El tono de Roo fue sombrío. “Húmedo y rojo; por la sangre que se esparcía por doquier.”

Volviéndose hacia atrás, Ashley golpeó a Roo en las rodillas. “¡Lo estas inventando todo! ¡Solo para hacerte la desagradable! Ahora detente—“

-“De hecho, ella no lo está.” Parker habló. “Inventándolo, quiero decir. Pero, ella sí es desagradable.”

Por la expresión de su cara, era obvio cuanto le dolía estar de acuerdo con Roo. “La batalla de St. Yvette fue una de las más sangrientas que se puedan recordar en esta área. Pero después, la Guerra Civil se convirtió en la más sangrienta de todos los tiempos.”

Y el gruñido aun estaba ahí, ese pequeño y persistente gruñido en la cabeza de Miranda, resistiéndose a ser ignorado. La empujó hacia el borde de su asiento y se inclinó más cerca de Parker.

-“¿Por qué fue la más sangrienta?” le preguntó.

Asintiendo, Parker hablo más fuerte. “En parte fue por las balas. Hasta ese entonces, las balas eran redondas—no golpeaban sus objetivos tan bien, y tendían a rebotar en el hueso. Pero durante la Guerra Civil, había unas nuevas balas cónicas que eran más pesadas y puntiagudas. Mucho más exactas. Mucha más sangre. Muchas infecciones, tambien. Cuando una bala como esas rasgaban la piel de un chico, se llevaba suciedad, parte de sus ropas y quién sabe cuántas cosas más con ella. Era más que nada una sentencia de muerte.”

-“Debes estar feliz de haber preguntado.” Roo lanzó una mirada a Miranda.



Pero Miranda se había sumergido nuevamente en sus complicados pensamientos. Ella sabía qué era ahora, esa agitación en su mente –el recuerdo de aquel extraño y familiar aroma. Y mientras Parker había estado hablando, ella pudo haber jurado que ese olor había regresado—un leve aroma a humo mezclado con…qué? ¿Sulfuro? ¿Carne? ¿Sangre?



-“Oh, Dios mío.” Miranda murmuró.

-“Oh, Miranda, lo sé,” Ashley concordó con ella. “Tampoco puedo soportar oír hablar sobre la sangre. No soporto ver sangre. ¡Ni siquiera soporto pensar en ella! Así que hablemos de otra cosa, ¿de acuerdo?”



Mientras Ashley continuo regañando a Roo y Parker, Miranda apenas los escuchaba. Lo que había olido y escuchado antes le habían parecido demasiado reales. Y ahora esto—la batalla de la Guerra Civil—¿estaría relacionado? Nunca había escuchado acerca de la batalla de St. Yvette. Nunca estudio ningún detalle, nunca leyó algún escrito histórico. No tenía ni el más remoto conocimiento sobre artillería y balas.

Así que, ¿cómo era esto posible, cuando esto sonaba tan loco, incluso para ella? Porque, no puedo estar segura ¿de acuerdo? ¿Cómo puedo estar absolutamente segura de que olí el humo de la batalla—de que escuche los lamentos de los heridos y los muertos?

Una vez más se sintió abrumada por la inseguridad. Debió haber visto algo sobre la batalla –en la tele tal vez, o en una revista. Porque lo otro no podía ser verdad, era imposible que fuera cierto. ¿Por qué rayos había pensado en esa posibilidad?

FIN
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Capítulo 5 (Traducido por Anaid)
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